Sacar fuerza de las decepciones

A veces las cosas se tuercen, sí. Pensabas que todo saldría como deseabas, pero la vida te pone las pruebas necesarias para enseñarte la lección. No todo sale como deseamos, y eso está bien, si no…¿qué aprenderíamos? Nada.

Está bien que las cosas sean difíciles, y detrás de cada experiencia hay una parte dulce y una parte amarga. No son cosas distintas, pues estamos hablando de la misma cosa. Si creemos que todo será dulce acabaremos llevándonos una gran decepción, llegará ese sabor amargo y nos pillará por sorpresa. Es díficil aceptar las dos caras de la misma moneda, pero forma parte del camino.

Eso mismo que te produce tanto agrado puede producirte mucho dolor, y aquello que tanto odias algún día podrás amarlo con todo el corazón.

Hoy  decido transformar mis decepciones en el motor que me guiará para poder conseguir mis objetivos. Porque una decepción no es sino la retirada de un velo que nos mantenía alejados de la realidad.

Entonces, seguimos andando.

 

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