Se vive más ligero sin intentar parecer perfecto.

La vida es imperfecta, y en esa imperfección está la gracia. Disfruta de cada momento porque es único e irrepetible. Esto se me olvida constantemente, pero por suerte, me lo recuerdan a diario.
Ya no hay que ponerse una corbata apretada, no hay que ir a la oficina con zapatos. Si alguien de mi trabajo no me entiende, está bien, solo es mi compañero de trabajo, no quiero que piense igual que pienso yo. Si me critican por vestir de una forma u otra está bien, eso es que se fijan en mí. Intento aceptar las diferencias porque quizás su punto de vista también tiene que enseñarme algo.
Me cansé de los aburridos preceptos de la vieja corte, no vale más el hombre que tiene más ni el que es más…porque ambas son falsas premisas. El hombre vale por sus acciones.
Está bien recogerse y está bien salir afuera. Pero escucho a mi corazón cuando me apetece hacer una cosa o la otra.
¿Qué es lo que nos quedará cuando pasen los días? Cuando miremos atrás y digamos,…, mira todo lo podía haber hecho… yo no quiero llegar a ese punto.
Yo quiero mirar atrás y decir, mira lo que sí he hecho.
Por eso, hoy hago este decreto, que comparto con todos vosotr@s, desconocidos, curiosos, amigos (pocos), y gente muy querida, vivamos este momento como si de un truco de magia se tratará., dejándonos sorprender e intentando encontrar las respuestas de cómo funciona esto, porque a veces parece un truco de magia.
Dreamer, ha llegado el momento de ser un doer.

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